Archive for enero, 2011

LA TIERRA VETONA: Saldeana, Lumbrales (las Merchanas) y Bermellar

La estirpe humana,  remota y prehistórica, procedente probablemente de África,  se expandió y asentó por el planeta hasta abarcarlo por completo;  resulta curioso que, al parecer, no cruzó el estrecho, ése que separa Europa continental de África, sino que prefirió aproximarse desde la vecina Asia. Así Europa, a excepción de América, fue el último lugar en ser alcanzado.  Dichos pobladores prehistóricos  asentados en la Iberia , o más exactamente, sus descendientes tras generaciones, los nativos europeos, resultarían en la gran mezcla de culturas prerromanas que encontraron los grandes conquistadores del mundo antiguo, tal como dieron fe los cronistas latinos de la época, dando oficialmente por inaugurada la historia en la península.

Pues bien, y que me perdonen los puristas,  los Vetones, nuestros protagonistas,  o sus vecinos los Vacceos o los Lusitanos o los Carpetanos, en su transición a los largo de la prehistoria (o protohistoria) también fueron Celtas, esto es, fueron ‘Celtificados’ y aprendieron a tallar la piedra y el metal  y adquirieron símbolos y ritos Celtas para acabar cristalizando una cultura y unos rasgos propios como los cronistas romanos y los vestigios demuestran.  A la llegada de los grandes ejércitos del mundo antiguo,  Cartago y Roma, en los albores mismos de la historia, el pueblo Vetón que hasta el momento se había mantenido prácticamente aislado del trasiego mediterráneo, ya conocía la rueda, el bronce y el hierro y contaba con talleres y forjas donde fabricar espadas, piezas de escudos, brazaletes, utensilios . . . tallaba la piedra para levantar sus Castros o para esculpir Verracos que después llevaba a los pastos en carretas, esculpía  runas y símbolos celtas;  dominaba la ganadería y tenía conocimientos de agricultura; también enterraba a sus muertos junto a sus mejores alhajas.  Los grandes ejércitos del mundo antiguo cambiaron para siempre al pueblo Vetón, y la faz de la península Ibérica.

Con la cultura entrante y su empuje conquistador llegó también la lengua escrita, no sólo la crónica histórica sino también las inscripciones encontradas en las estelas (lápidas) de los enterramientos que nos muestran los clanes y los topónimos prerromanos. La lengua nos permite ponerle nombre a los asentamientos,  a veces incluso localizarlos, y nos permite conocer nombres, costumbres, enfrentamientos.  El pueblo Vetón, cuentan los latinos, asentado en la Hispania ulterior, vivía en Castros amurallados y era un pueblo guerrero y curtido;  una de sus áreas de población, con una alta densidad de asentamientos, se localiza en torno a las hoy denominadas ‘Arribes del Duero’ , donde el pueblo conquistador llegó, dejando atrás innumerables vestigios originales de la cultura nativa que en muchos casos cayeron en el olvido, entre ellos tres castros prácticamente alineados, cercanos y estratégicamente situados; lo suficiente como para cubrir la distancia que los une en una sola jornada.  Los castros de las Merchanas, Bermellar y Saldeana.

Mapa con la ruta aproximada

Mapa con la ruta aproximada

Su proximidad y su caprichosa localización generan más que interrogantes; no somos nosotros quien para despejarlos y preferimos limitar nuestra ambición a abrir vía e unir a pierna los dos primeros: el castro de las Merchanas y el de Bermellar. El último, casualmente, distante  kilómetro escaso, línea recta trazada, del castro del castillo o de Saldeana, imponente sobre una inmensa  roca en la orilla opuesta del más que respetable, y aparentemente infranqueable Huebra.

Las arribes del Huebra en la zona

Las arribes del Huebra en la zona

Avanzando cerca de Lumbrales

Avanzando cerca de Lumbrales

Los antiguos pobladores de las Merchanas, a orillas del Camaces, acabaron romanizados como la puerta sur y un alto muro en el interior dejan bien claro, una gran parte del Castro ha sido acondicionado, no así su cara norte y necrópolis extramuros.  Dejando al sur el castro, todo un monte de roble, encina y mata dificultan el avance hacia Bermellar, no hay sendas claras y el monte está sembrado de muretes que ralentizan  el paso. El Camaces, referencia clara, hermoso esta época del año, serpentea en la dirección correcta pero acaba por encajarse obligando a abandonar su linde.  Más de una hora cuesta alcanzar un buen claro que permita planificar con perspectiva;  dejando a izquierdas el Camaces aparece el arroyo llamado Vallitorredondo el cual cruza el camino vecinal que nos saca del lío. Todo es sencillo desde este punto, cruzar  el arroyo y ascender, ya no hay grandes dificultades y Bermellar está cerca, no tanto su castro, en el corazón del Huebra.  Hay que pasar al lado de un manantial y ascender durante unos 20 minutos para finalmente alcanzar el pueblo; un buen sitio para reponer fuerzas y, en nuestro caso, esperar a que el tiempo amaine. El castro de Bermellar hay que buscarlo al este del pueblo,  tras cubrir por  carretera más de quinientos metros una  pista  asciende y se aproxima al Huebra, primero se pasa la escombrera del pueblo, después la cosa mejora,  hay que elegir en dos cruces, primero izquierdas y después de frente. Lo realmente bonito es que no hay camino que te saque al castro, este se acaba y llega a una puerta ganadera: una vaguada de monte bajo,  un pequeño robledal y unos prados distan del paraje.  Cuando logramos el objetivo estamos suspendidos sobre el Huebra y sus impresionantes arribes, sobre un monte y frente a Saldeana y su castro uno de cuyos muros se distingue en la distancia. El castro en sí apenas parece escavado, gruesos muros de piedra, parcialmente derrumbados defienden del asalto el flanco vulnerable con dos pequeñas estancias previas de origen no tan claro y un torreón; puede distinguirse la planta de algún recinto y se intuye un pequeño campo  de piedras hincadas.

Muralla del Castro Bermellar

Muralla del Castro Bermellar

Si este pequeño asentamiento era una guarnición de Saldeana o servía para mantener el contacto con las Merchanas no lo sabemos. Nos preguntamos cómo cruzarían el Huebra; el cañón es abrupto e impresionante, parece infranqueable, al menos con carga, el paso más cercano (el puente de la carretera) dista kilómetros y no estaría directamente controlado, el interrogante es claro: ¿Queda algún asentamiento en la zona todavía oculto? ¿Hay algún puente o paso primitivo intermedio?  ¿Eran los Vetones capaces de alguna infraestructura (puente colgante) capaz de franquear en algún punto semejante cañón?.  Quizá sean eso, especulaciones.

Piedras Hincadas y Muralla, Bermellar

Piedras Hincadas y Muralla, Bermellar

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